martes, 20 de noviembre de 2007

DIOS Y CULTURA

DIOS Y CULTURA
Ensayo de Mario Enrique de la Riva y de Málaga
Cusco Perú.
Con las disculpas de la tertulia me permitiré la licencia de escribir acerca de DIOS como si estuviera haciéndolo del infinito, con todo lo que eso significa y transignifica y como alguna vez lo escribiera en un texto del cual tengo el recuerdo “pero así son las cosas y los asuntos DIOS, especialmente cuando se trata de algunos seres DIOS que se empeñan en hacer existir el concepto y más aún usarlo con algún fin bastante cercano al asunto de poder y a su acompañante lo crematístico”.
Cada época tiene dioses con poderes o capacidades que aumentan en cantidad y calidad conforme pasa el tiempo y las relaciones humanas se complican o modifican, esto último por cierto es una forma compacta y lateral de llamar a la cultura en evolución. Por lo tanto la cultura tiene que ver con dios y sus avatares, imágenes y propuestas para la vida humana, al menos esa vida. A lo largo de la vida del ser humano sobre esta tierra el sistemas de preguntas ¿Qué soy?, ¿Quién soy?, ¿de donde vengo?, ¿a donde voy? ha permanecido mas o menos constante, los procedimientos para responder tal sistema se han constituido en elementos indisolubles de la cultura en cualquier época incluyendo la presente. Los símbolos de lo divino han acompañado al amor, a la guerra, a la muerte, al goce, a la tristeza, a la felicidad, al lamento, al festejo en suma a la manifestación cultural (lo humano) en cada tiempo, en cada espacio.
La cultura, como la diversidad de estilos y protocolos con los que el humano ha respondido al reto del vivir, se las ha arreglado para construir sus representaciones de lo que consideraba divino en cada era, de lo que consideraba superior en cada tiempo, de lo que consideraba sublime en cada instante. Es en suma una bidireccionalidad de usos y costumbres de poderes y debilidades que conforme los grupos humanos adquieren habilidad, dejan de pedirle a sus dioses que hagan por ellos y que luego se las ingenian para pedirles mas y nuevas cosas, algo así como graduar a sus dioses para que sean más potentes y a la vez mas cercanos (interiores) a ellos a medida de que las capacidades de la sociedad aumentan o cambian.
En el toma y daca (¿autodaca?) que es el reconocer al dios o dioses características y reconocerse en si mismos como poseedores de otras tantas, los grupos humanos se modifican a su vez en cuanto a maneras de ser y maneras de estar entre si y con su ambiente, lo armónico que tal relación sea se deja para después, al menos no he notado esta ultima dimensión de priorización, en lo que a dios y la cultura se refiere.
FINALMENTE TODO ESTO SE REDUCE A UN ENCUENTRO DE LO FINITO CON EL INFINITO, UNA REVALORACION DE UNA PARTE CON RESPECTO AL TODO, PUES SI EL INFINITO ES COMO ES, NADA ESTA FUERA DE EL. EL ACTO RELIGIOSO ES EN SUMA UN RETORNO AL CUERPO INFINITO DEL CUAL CUALESQUIERA EXISTENCIAS SON PARTE.
SEUO, POR SUPUESTO (MELRM)